Butaca Rojilla con Ana González

 Hoy en SCV tenemos el placer de contar con la presencia de Ana González que actualmente se encuentra cumpliendo su sueño de jugar al fútbol en los Estados Unidos en el Georgia Gwinnett College, los Grizzlies. Lo primero de todo nos gustaría que antes de empezar con las preguntas te presentaras a ti misma para la gente que aún no te conoce y nos hicieras un breve resumen de tu historial como jugadora.

Foto de Dave Williamson Photography
Foto de Dave Williamson Photography

Soy Ana González, y bueno para definirme les diría que soy una persona sencilla a la que le gusta cumplir sus objetivos, a base de trabajo y humildad. Llevo jugando al fútbol desde los siete años, y desde pequeñita ha sido una de mis pasiones, con la que continuo hoy en día. Empecé jugando un par de años a fútbol sala en el equipo de mi colegio, y di el salto al fútbol 7 a través del Club Casco Viejo, en el cual estuve seis años. Durante esta temporada tuve la suerte de disputar dos campeonatos de España con la selección de Castilla y León y dos campeonatos de Castilla y León representando a Burgos. Al año siguiente, formé parte del C.D. Lantarón, en el cual estuve un año y disputé el campeonato de España, pero esta vez representando a Euskadi. Esta etapa fue breve, ya que al año siguiente fiché por el Gasteiz Cup, en el cual estuve durante tres años y en el que jugué otro campeonato de España, y además pude disfrutar de una de las mejores experiencias de mi vida, la cual fue ser seleccionada por la Selección Española sub-16 en una de las convocatorias. Una vez terminados mis estudios de Bachillerato, tomé la decisión de seguir mi camino de una manera diferente a la esperada, por lo que, gracias a una beca deportiva, pude venir a los Estados Unidos, y empezar mi carrera a la vez que formar parte del equipo de fútbol de CMU, en Missouri. Mi primer año de carrera estuvo ligado a una gran experiencia tanto futbolística, ya que tuve que adaptarme a un tipo de juego completamente diferente al habitual, como personal, en muchos aspectos del día a día. Tras haberme familiarizado un poco con el estilo de vida estadounidense, y haber descubierto cosas diferentes, decidí probar una nueva zona de EE. UU., por lo que me cambié de universidad y de equipo. GGC es el nombre del equipo al que pertenezco actualmente y en el cual me quedan una temporada y media más.

Empecemos con las preguntas recordando un poco tus inicios en el mundo del fútbol. ¿Como y donde empezó Ana a dar sus primeras patadas al balón?

Antes de empezar, como ya he dicho en fútbol sala, jugué al baloncesto durante dos años, los cuales me sirvieron para darme cuenta de que lo mío no era el baloncesto, sino el fútbol, ya que, en cada entrenamiento, siempre tenía a un entrenador detrás de mí avisándome que, si le daba con el pie al balón de baloncesto, se acabaría abollando. Otras de mis primeras experiencias con el fútbol fueron en el parque con mis amigos y con mi hermano Luis.

Si no me fallan los datos, si es así corrígeme, estuviste 6 años defendiendo la camiseta del Casco Viejo pasando desde alevines hasta dar el salto al equipo regional ¿que recuerdos guardas de tu paso por el club? ¿y de las compañeras con las que compartiste vestuario?

Foto de Javier Martín
Foto de Javier Martín

Cada uno de los clubs en los que he estado han sido diferentes, pero con el Casco Viejo, me quedo con el buen ambiente que había en cuanto a equipo y en cuanto a club. Seis años han dado para mucho, y si que es cierto que es el club donde empecé a formarme como jugadora, y el que me ayudó a coger mi base en cuanto a fútbol. Tengo muchos recuerdos, y la mayoría de ellos buenos. Me acuerdo de cuando empezamos en alevines, siempre jugábamos contra equipos de chicos, y cuando ganábamos, ellos tenían doble rebote, uno por perder y otro por el hecho de que unas chicas les habían ganado. También recuerdo la sensación de jugar partidos en pleno invierno, y según acababa, ya estaba pensando en el bocadillo de chorizo calentito del bar. Al final era como una gran familia a la que he tenido la suerte de ver evolucionar, tanto en renovación de instalaciones, vestuarios, campos, como en magnitud, ya que eran muchos los equipos que formaban parte del club por aquel entonces. En cuanto a mis compañeras es cierto que cada año iban y venían nuevas jugadoras, pero siempre estábamos el grupillo que no cambiaba, Marta, Irati, Sara, Paola, María, Sandra, Andrea, Ruth, Alba… Cuando di el salto a regional, algunas de ellas ya habían dado el salto antes que yo, pero muchas otras iban dejándolo, por lo que las compañeras de regional eran completamente diferentes. En esos momentos Irati y yo éramos las peques, pero el buen rollo fuesen las compañeras que fuesen (Sara, Sonia, Irene, Lorena, Rebeca, Laura, Natalia, Lidia, Patxi, Nicole, Alba, Nicol, Graciela, Bea, Chus…) siempre estaba ahí. “Los viajes en autobús eran épicos”.

Entre los entrenadores que tuviste en tu paso por el Casco Viejo encontramos en la lista a tu padre ¿que tal llevabas que tu padre fuese el entrenador del equipo en el que jugabas? ¿recuerdas algún consejo de los que te daba para mejorar?

Soy una persona que le gusta quedarse con la parte positiva de todo, y aunque quizás en su momento si que hubo ocasiones en las que dices, madre mía en que momento mi padre es también mi entrenador, ya sea por circunstancias de entrenamientos o de partidos, pero considero una suerte poder haberle tenido como entrenador y haber aprendido de él. Al final, él había sido jugador de fútbol, entonces todo consejo que me diese, yo lo iba a coger e intentar aplicar. Recuerdo siempre después de cada entrenamiento y partido, comentábamos que tal había ido, que tipo de ejercicios nos gustaban más, en que podía mejorar, cosillas que había fallado… Si que es cierto que te mete más caña de lo normal, pero me quedo con lo positivo, y es una experiencia más que guardo con un bonito recuerdo y de la que aprendí mucho tanto futbolísticamente, como personalmente. Recuerdo que siempre me decía que intentase usar las dos piernas, que con el tiempo si seguía practicando, iba a ser capaz de usar ambas sin problema. Es cierto que el fútbol en general me ha unido mucho a mi padre, porque es una pasión que ambos compartimos.

Y hablando de entrenadores, para ti, ¿cuál de ellos te marco más en esta etapa y por qué?

Mi padre fue uno de mis mejores entrenadores, y el más especial sin duda, pero durante esta etapa tanto David como Tomás, me dieron la oportunidad de debutar con el regional una temporada antes de lo previsto, según cumplí los trece, que era la edad límite para poder jugar, si mal no recuerdo. Nuestra temporada ya había terminado, pero al regional le quedaban tres partidos, y ambos entrenadores me hicieron debutar unos minutillos al final del partido. Fue uno de los momentos más especiales que recuerdo.

Pasemos a hablar un poco de tu debut con el primer equipo femenino y la última temporada antes de que el equipo desapareciera. Debutaste en el Regional Femenino de la mano de David y Tomas. ¿Que consejo te dieron antes de entrar al campo? ¿y tus compañeras? ¿Cómo fue el recibimiento del vestuario?

Uno de los mensajes claros, que me habían dado durante la semana de entrenamientos y el día del partido, era que entrase sin miedo y fuerte, ya que las rivales en esta categoría no iban a ir con suavidad porque fuese mi primer debut. Mis compañeras me dijeron que, sin nervios, ya que yo estaba echa un manojo de nervios en ese momento, y que disfrutase del partido. La verdad que me lo hicieron más fácil y además ganamos.

Sin duda alguna, un sueño cumplido el poder debutar con el primer equipo junto a algunas de tus compañeras como Sara, Lis o Irati entre otras ¿no?

Si, la verdad que siempre que veía a las del regional entrenar, pensaba en cuando podría jugar con ellas, entonces el día que por fin debuté, fue un sueño cumplido, y además vivirlo con Sara, Irati… y otras jugadoras que venían jugando conmigo desde que empecé en el club, lo hizo aún más especial si cabe.

Llegamos a la última temporada del equipo donde realizo la mejor campaña desde su creación logrando quedar sextas en una liga muy competitiva y muy cerca de los puestos que daban el ascenso de categoría. Supongo que éxito impensable al inicio de la liga ¿no? ¿cuál era realmente el objetivo?

Si, la verdad que era una liga difícil y muy competitiva, porque la mayoría de los equipos estaban más o menos al mismo nivel y no había partido fácil. El objetivo principal era quedar lo más arriba posible, pero si que es cierto que al final los objetivos se van creando poco a poco cuando ya vas viendo cómo van yendo los partidos y cuál es el nivel que podemos alcanzar. Fue una buena temporada, porque acabamos en una posición cómoda, dónde no esperábamos desde un principio, pero bueno, ganar la liga habría sido culminar un gran año.

Los que pudimos disfrutar de aquel equipo siempre destacábamos que además del duro trabajo, el buen ambiente y el saber estar durante los partidos, la clave del éxito residía en la gran unión que existía entre vosotras dentro y fuera del vestuario. Para ti, ¿cuál crees que pudo ser la clave?

La verdad que si, como ya he dicho el buen ambiente que teníamos era espectacular, siempre estábamos haciendo cenas, comidas, amigos invisibles, el cafecito antes del entreno… que al final son detalles que te unen más a ellas, te hacen conocerse mejor entre unas y otras, y en mi opinión es muy importante que no haya malos rollos y que el ambiente sea positivo para que esa mentalidad positiva, se transmita también en el campo, a la hora de entrenar y jugar.

Durante aquella temporada los “Siempre con vosotros” hicimos un especial seguimiento al equipo con fotos, resúmenes de casi todos los partidos y vídeos motivadores. Aunque este mal que yo lo pregunte… ¿qué tal se llevaba dentro del vestuario nuestro seguimiento y veros en nuestros fotos o vídeos?

Creo que a todo equipo le gusta tener gente que vaya a verlos, gente que se interese por sus resultados, y que les apoye en cada partido. Personalmente, y supongo que la mayoría pensarán lo mismo, siento agradecimiento por cada fin de semana, cada partido que os presentabais con las pancartas, micrófonos y demás, porque no cualquiera por voluntad propia, haría lo que vosotros hicisteis esa temporada. Si ya fue especial, ¨siempre con vosotros¨ gracias a los videos, todas las fotos y resúmenes, hicisteis que fuese más especial aún. Además, fue una época donde el fútbol femenino estaba en el principio de un crecimiento que hoy en día continúa, aunque ya está más avanzado, por lo que tuvo una gran repercusión, e hizo que la gente se interesase más por este deporte, especialmente en Miranda.

Tras una gran temporada, el club os comunico a los pocos días que el equipo no saldría a competir la siguiente campaña. Finalmente os terminaríais marchando la gran mayoría de jugadoras a la Cultural y Deportiva Lantarón en donde jugaste durante una temporada.

Así es, tras un año espectacular, donde el equipo femenino llevó el nombre del Casco Viejo por todo Castilla y León, el propio club decide que no habría equipo femenino la campaña siguiente. En su momento, para mí fue una decepción, por muchas razones. En primer lugar, por la manera en la que ocurrió, ya que su excusa era que no teníamos jugadoras suficientes, cosa que era falsa, ya que se demostró que prácticamente las mismas jugadoras fuimos capaces de formar equipo en el Club Deportivo Lantarón. Justo ese mismo año, un equipo masculino del Club Casco Viejo había ascendido de categoría, por lo que la parte económica tuvo gran parte de la culpa de esa eliminación del equipo femenino, ya que el presupuesto no daba para todo. Pero claro, la primera opción para irse a la calle como quien dice es la parte femenina del club, ¿no?… En mi opinión, fue un acto que refleja el machismo que hay en la sociedad y en este caso en el deporte femenino. Pero, en este caso los que perdieron fueron ellos, ya que no se pararon a valorar en ningún momento, el gozo, la felicidad y el ambiente que creábamos al Club, con victorias, con positividad, con la gente que atraíamos… cosa que creo que es mucho más valioso para un Club de formación, que el dinero en sí.

Personalmente ¿qué sentiste cuando se os comunico que el equipo no saldría a competir en el Casco Viejo?

En su momento, como ya he dicho es algo que me causó un sentimiento de decepción, por lo que suponía el Casco Viejo para mí. Llevaba en ese Club desde pequeñita y nunca me había imaginado el momento de dejarlo. Pero se nos presentó otra gran opción y tras una reunión definitiva, la Cultural y Deportiva Lantarón decidió formar un equipo femenino, con las mismas jugadoras que el año anterior. Pensándolo hoy, es algo que no me gusta recordar, pero viendo el lado positivo, nosotras continuamos jugando al fútbol que era lo que queríamos, y con lo que disfrutábamos cada semana. A pesar de esto, el Casco Viejo me dejo muy buenos momentos y gente y es con los que me quedo, además soy de esas personas que creen que todo pasa por alguna razón, por lo que mientras una puerta se cerraba, otras tantas se iban abriendo.

Y en el Lantarón… ¿Que tal fue el recibimiento al equipo? En ambas temporadas en las que participaste os quedasteis muy cerca de lograr los objetivos marcados por la directiva ¿que valoración nos puedes hacer de ambas temporadas?

Desde el principio, estuvieron entregados con nosotras, y recibimos un trato muy especial y cercano. Ambas temporadas que estuve en el Lantarón fueron ilusionantes y bonitas. Esa ilusión que todas teníamos, por los nuevos retos, nueva liga, nuevo escudo, se reflejaba en la directiva también. Fue otra experiencia más donde nos enfrentamos a una nueva liga, la territorial de Álava, a la cual nos adaptamos muy rápido y en la que fuimos uno de los equipos más competitivos, que luchaba por los puestos de ascenso. Tengo varios recuerdos, por una parte, fue especial personalmente porque fui convocada con la Selección de Euskadi para el campeonato de España. También, el segundo año, conseguimos llegar a la final de la Copa Alavesa, la cual empatamos a 4, pero perdimos a penaltis. Paradójicamente, perdimos esta final contra el que sería mi equipo al año siguiente, el Gasteizco Neskak.

Al finalizar tu segunda temporada con las verdes, recibiste una oferta de la Gasteiz que finalmente aceptaste. Una oportunidad complicada de rechazar ¿verdad? ¿Como fue tu experiencia con el equipo? Como jugadora ¿qué objetivos te marcaste?

Durante ese verano, recibí la oferta del Gasteizco Neskak y fue una decisión bastante difícil para mí. En ese momento, lo primero que se me pasó por la cabeza fue un no rotundo, no veía otra posibilidad que jugar con las de siempre, que era lo que me hacía disfrutar y menos irme a un equipo que era uno de los principales rivales del Lantarón. Por otro lado, estaba el consejo de mi padre, que me decía es un tren y solo pasa una vez en la vida, o te montas ahora o te conformas con lo de siempre. Ahí es cuando empecé a dudar, y tras varios malos ratos, decidí tomar la decisión de dar un pasito hacia delante y fichar por el Gasteizco Neskak. Durante esa primera pretemporada con el equipo, me acogieron y me hicieron sentirme parte del equipo muy rápido, por lo que fue una decisión de la que no me arrepentí. Esa primera temporada, era un reto para mí y para el equipo porque habían ascendido a Liga Vasca, la cual había sido creada ese mismo año. Nuestro objetivo era mantenernos, pero sorprendentemente acabamos en un tercer puesto, cosa que no estaba dentro de nuestros planes, pero que nos hizo marcarnos objetivos más altos las dos siguientes temporadas. Las dos siguientes temporadas nuestro propósito era ascender a Nacional, pero ambos terminamos en segundo puesto, lo cual no era suficiente. Personalmente, esos tres años fueron especiales porque fue un momento en el que el fútbol alcanzó un nivel más alto de seriedad, ya que la categoría lo requería, y que me hizo crecer mucho como futbolista y como persona. De estos años me llevo toda la gente que he conocido, todos los conocimientos de fútbol que me han enseñado, de la mano de Dafne, que era mi entrenadora y los malos, pero sobre todo buenos momentos que me han dado cada uno de los partidos y entrenamientos.

Y vamos ya a centrarnos en el presente donde te encuentras nada más y nada menos que jugando en el Georgia Gwinnet Grizzlies en los EE. UU. ¿Como surgió la oportunidad de jugar en este equipo? ¿Qué es lo que te motivó a tomar la decisión de dejar España para irte a jugar a los EEUU?

Una vez acabados los estudios de Bachillerato, tenía que tomar una nueva decisión, y en este caso fue la de marcharme a Estados Unidos para vivir una experiencia diferente y seguir creciendo. Aquí me daban la opción de compaginar estudios y fútbol sin ningún problema de horarios, gracias a una beca deportiva. El primer año, el destino me deparó en Missouri, pero al año siguiente decidí cambiar de universidad y de equipo y marcharme a una ciudad cerca de Atlanta. Este cambio fue por varias razones, pero principalmente para conocer diferentes lugares, y experimentar otros equipos. Mi principal motivación como ya he dicho era afrontar cosas nuevas, nuevos retos que me hiciesen crecer y descubrir otras partes del mundo, en ámbitos generales y en términos futbolísticos también.

¿Como viven en los EEUU el fútbol femenino? Para ti, ¿en que se diferencia el fútbol de los EEUU con el de España? Y por cierto ¿que tal te ha ido por la temporada?

En Estados Unidos, a nivel universitario hay muchos deportes como el beisbol, el fútbol americano, el baloncesto… que están muy valorados. En este caso el fútbol femenino estadounidense es una de las potencias mundiales, por lo que hace que, a cualquier nivel, tanto profesional como universitario, se involucren de una manera considerable. Se diferencia en muchos aspectos, tanto a nivel de juego, ya que este es un fútbol mas físico, y no tan técnico como puede ser en España, y a nivel económico, ya que invierten mucho mas dinero en Estados Unidos. Esto hace que las instalaciones, vestuarios, los medios de entrenamiento, de viajes, de material, de directiva… sean más profesionales. Además, todos nuestros partidos son televisados por los propios medios de comunicación de la universidad, por lo que hace que incluso a miles de kilómetros, familias y amigos puedan ver los partidos. Entrenamos dos horas diariamente, cosa que en España a no ser que sea un equipo profesional, es impensable. Se juegan un total de 18 partidos más o menos, en cuatro meses, por lo que a veces, en una misma semana llegas a jugar hasta tres partidos. Acabamos de terminar la temporada, ya que aquí duran cuatro meses, y tanto a nivel individual como de equipo ha sido una temporada diez, ya que ha sido la primera vez en la historia que este equipo ganaba la liga.